Miré hacia la costa. Vi acercarse la tormenta desde el mar. Las nubes cubrieron los montes, los pequeños trozos azules del cielo, y empezó a llover. No busqué refugio, seguí andando durante un par de kilóm[...]
Está solo. Para seguir camino se muestra despegado de las cosas. No lleva provisiones. Cuando pasan los días y al final de la tarde piensa en lo sucedido, tan sólo le conmueve ese acierto imprevisto del qu[...]
Al volver, burocráticos hombres con cartera descansan un momento. Hay un rumor de luces suspendidas, una dispersa claridad de voces, y en la tarde se abren los pájaros en fuga, el coro de las madres y de l[...]
Los hombres tristes, que tienen en sus ojos un café de provincias, que no saben mentir como quien dice, que se esconden detrás de los periódicos, que se quedan sentados en su silla cuando la fiesta baila, [...]
Si alguna vez no hubieses existido, si el calor de tus muslos no me hubiese buscado como un látigo preciso y mis ambigüedades electivas -los días más oscuros de mí mismo- no te hubiesen tenido como saldo d[...]
Mujeres Mañana de suburbio y el autobús se acerca a la parada. Hace frío en la calle, suavemente, casi de despertar en primavera, de ciudad que no ha entrado todavía en calor. Desde mi asiento veo a las mu[...]
Yo te estaba esperando. Más allá del invierno, en el cincuenta y ocho, de la letra sin pulso y el verano de mi primera carta, por los pasillos lentos y el examen, a través de los libros, de las tardes de f[...]
Tuvieron la suerte de conocerlo, de tenerlo como amigo, como incondicional de encuentros, de viajes, de cenas y de su sabiduría. Ellos son sus herederos, los encargados de mantener vivo no sólo al poeta ―q[...]