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Pensamientos fugaces y fragmentados
No había nadie en el apeadero. Eran las cinco y media de la mañana. Hacía viento, combaba los árboles, era el único sonido junto a los incansables ladridos de un perro. Todo era sombras, quietud y soledad.[...]
despuesdelnaufragio.blogcindario.com - 18/Feb/2008, 19:54
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