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De la vida en una gran ciudad
Eutimio Buenasperas comprendió que esa noche nadie haría caso de su dedo gordo y la astilla de madera, así es que se fue a casa, donde puso el pie en un barreño con agua y allí lo dejó hasta la mañana sigu[...]
rubenadrianvalenzuel.blogcindario.com - 23/Feb/2009, 23:33
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